El edificio donde nunca es de noche: publicidad irregular y contaminación lumínica en las alturas de Ciudad de México



Los estragos que sufren los vecinos de un edificio, por la presencia de un espectacular gigante frente a sus ventanas, ilustra un problema más grande marcado por la falta de regulación


Desde hace cinco años los vecinos del edificio Citlaltépetl no pueden dormir bien. Cada noche, la luz brillante y persistente de un espectacular luminoso instalado frente a su edificio, en la colonia Pedregal de Carrasco, inunda sus departamentos. Los anuncios proyectados en la pantalla gigante cambian cada 15 segundos y dentro de sus hogares todo se tiñe de colores: amarillo chillón, rosa intenso o un blanco deslumbrante. Han tapado ventanas, cambiado rutinas e intentado, sin éxito, descansar con tranquilidad bajo un resplandor que nunca se apaga, impactando en su salud y su entorno.


Esta invasión va más allá de la historia del Citlaltépetl: es parte de un problema creciente de contaminación lumínica que se extiende por toda la capital y que evidencia la falta de regulación efectiva sobre la publicidad exterior de la Ciudad de México.


En el edificio, que colinda con Periférico Sur, viven personas de todas las edades y con rutinas distintas, pero un malestar común. Desde la planta baja hasta el cuarto piso, los vecinos coinciden en que su descanso se ha visto afectado desde que la pantalla fue instalada. Edson Moysen, de 24 años, llegó a este departamento en el 2020 sin imaginar que conviviría con una luz que no distingue el día de la noche. Al principio, su cuarto daba directamente al espectacular. “No podía dormir.


Enrique Gaona, de 52 años, cuenta que su cuarto no da hacia el anuncio, pero la luz se cuela en la casa y cada noche debe cerrar todas las puertas para conciliar el sueño. Para Kateri Pérez, de 60 años, la situación es insostenible. “Es como si durmieras con la luz prendida.


Es antinatural”, dice. En su hogar hay tres personas afectadas, entre ellas su hija, quien tiene que dormir con antifaz. Sin embargo, se niega a instalar cortinas especiales: “Encima de que sufrimos el problema, ¿yo tengo que pagar para taparlo?”, cuestiona. Los vecinos ignoran la publicidad proyectada y no están al tanto de las marcas que se anuncian: “Suelen ser de bancos, aplicaciones o de películas, prefiero no verlo”, dice Pérez.


Este periódico contactó a la compañía anunciante, JCDecaux —una de las mayores empresas de publicidad exterior en el mundo—, que dio su postura ante la inconformidad vecinal, asegurando que el espectacular cumple con los permisos necesarios y que la pantalla se apaga entre la 1.00 y las 5.00 de la mañana, sin superar el 1% de su brillo máximo por la noche.


Pero los habitantes del Citlaltépetl lo niegan: “No tengo equipo para medir la luz que proyecta el anuncio, pero está prendido las 24 horas”, asegura Gaona, y el resto coincide. Pérez opina: “Según esas reglas, ¿solo tenemos derecho a cuatro horas de sueño?”.