La inteligencia artificial no viene a cambiar la publicidad: ya la cambió



Durante años escuchamos que la inteligencia artificial iba a cambiar nuestras industrias.

Ese futuro ya llegó.

Y probablemente el cambio más importante no sea que ahora podamos generar una imagen, escribir un texto o crear un video en cuestión de minutos.

Eso es apenas la superficie.

La verdadera transformación está ocurriendo en la manera en que pensamos, creamos, vendemos, atendemos clientes y tomamos decisiones.

En publicidad esto resulta especialmente evidente.

Hoy una persona puede investigar un mercado, analizar a su competencia, desarrollar conceptos creativos, visualizar una campaña, producir diferentes versiones de un anuncio y adaptar mensajes para distintos públicos utilizando inteligencia artificial.

Algo que hace apenas unos años podía requerir varios días y diferentes especialistas ahora puede comenzar a desarrollarse en horas.

Pero aquí aparece una paradoja.

Nunca había sido tan fácil producir contenido y, al mismo tiempo, nunca había sido tan difícil llamar verdaderamente la atención.

La inteligencia artificial democratizó muchas capacidades técnicas.

Generar ya no es necesariamente lo difícil.

Lo difícil es saber qué generar, para quién, con qué intención y para conseguir qué resultado.

Por eso creo que estamos entrando en una etapa particularmente interesante para nuestra industria.

El valor profesional comienza a desplazarse.

Antes, una parte importante de nuestra ventaja estaba en dominar determinadas herramientas. Hoy muchas de esas herramientas se vuelven accesibles para prácticamente cualquier persona.

Entonces, ¿dónde estará nuestra ventaja?

En el criterio.

En la estrategia.

En nuestra capacidad para entender personas.

En hacer mejores preguntas.

En conectar ideas que aparentemente no estaban relacionadas.

Y, sobre todo, en utilizar la tecnología con una intención clara.

Una empresa puede utilizar ChatGPT todos los días y seguir sin haber adoptado realmente la inteligencia artificial.

Puede generar cientos de publicaciones y no vender más.

Puede producir imágenes espectaculares que no comunican absolutamente nada.

Puede automatizar procesos que nunca debieron existir de esa manera.

La tecnología por sí sola no transforma un negocio.

La transformación ocurre cuando comenzamos a cambiar nuestra manera de pensar y trabajar gracias a ella.

En los próximos años veremos una integración cada vez más profunda entre inteligencia artificial, creatividad, marketing, ventas, producción, datos y automatización.

Para quienes trabajamos en publicidad y comunicación esto no debería verse únicamente como una amenaza.

Es probablemente una de las mayores oportunidades que hemos tenido para ampliar nuestras capacidades.

Un diseñador puede convertirse cada vez más en director creativo.

Un vendedor puede investigar y comprender mejor a sus prospectos.

Una agencia pequeña puede desarrollar capacidades que antes estaban reservadas para estructuras mucho mayores.

Una empresa de impresión, rotulación, sublimación o comunicación visual puede utilizar IA no solamente para generar imágenes, sino para prospectar clientes, preparar propuestas, automatizar seguimientos, capacitar equipos y descubrir nuevas oportunidades de mercado.

La pregunta, entonces, ya no debería ser:


“¿Debería comenzar a utilizar inteligencia artificial?”

La pregunta correcta es:


“¿Qué podría estar haciendo hoy de una manera completamente diferente gracias a ella?”

Porque mientras seguimos discutiendo si la inteligencia artificial cambiará nuestra industria, hay algo que debemos reconocer:

ya la está cambiando.

Y apenas estamos comenzando.


— Ernesto Partida Laue
Fundador & Consultor Internacional en IA, Marketing y Escalamiento Empresarial